La montaña del Sol y de la Luna, a 90 kilómetros de la ciudad  de Xining y línea divisoria entre la meseta Loess y la Qinghai- Tíbet, se considera como el testimonio histórico de la unidad  entre las nacionalidad Han y el grupo étnico tibetano. 
Según una leyenda, hace más de 1,300 años, cuando la princesa  Wencheng iba a casarse con el rey tibetano Songtsan Gambu, su  padre, el emperador Taizong de la dinastía Tang, le mandó un  espejo con marco de oro, en el que ella podría ver su tierra natal y a sus seres queridos. 
Sin embargo, en el camino a casa de su esposo se percató que a  través del espejo no podía ver su tierra natal ni a sus seres  queridos.  
Por ello se enojó tanto que tiró el espejo en la colina, cuyos  fragmentos se convirtieron en dos piedras, uno semejante al sol y  el otro a la luna. Desde entonces, la gente denomina esta colina "la montaña del sol y la luna". 
Después de atravesar esta montaña, la princesa se puso muy  triste pensando en su familia y echó a llorar desconsoladamente.  Sus lágrimas fluían al río y éste empezó de repente a correr en  dirección contraria. Todos los ríos corren hacia el este, pero  éste lo hace hacia el oeste, por lo que es conocido como "el río  que corre al revés". 
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